La psicología de la Jubilación

Llevo trabajando desde muy joven, antes incluso de los 18 años y nunca había sentido la sensación que sentí al despedir a un compañero hace unos días.
En esa semana se jubilaban dos personas, con diferentes puestos. El primero era operario y estaba deseando pasar a la etapa dorada de la jubilación, se le notaba no solamente en sus gestos sino también en su forma de hablar (su jubilación era voluntaria), sin embargo mi otro compañero era un directivo, el cual me hizo reflexionar. De ambos me despedí dándoles la mano, mirándoles a los ojos y felicitándoles por toda una vida de trabajo.
La jubilación de mi compañero con un cargo de dirección, era forzosa. Había extendido por un periodo de 4 años la voluntaria, con lo cual ya tenía que pasar obligadamente al retiro. Sus ojos transmitían tristeza, vacío y sus palabras eran “hacer algo” para sentirse útil.
Por un momento pensé que tarde o temprano me pasará a mí y no sabré como me sentiré. El hacer un buen trabajo en las empresas, premia a los trabajadores y los promociona en algún momento (bien de forma horizontal o vertical), procurándoles cargos de responsabilidad, con lo cual podría estar en este último supuesto.
He querido investigar qué supone la jubilación y como anticiparnos a ella.
Si bien es cierto que la personalidad va tomando forma y se forja a lo largo de la vida a través de un conjunto de experiencias de socialización y de los roles sociales que va desarrollando la persona en su vida, se puede decir también que esto pasa en la etapa de la jubilación.
Por ende, determinadas experiencias vividas evidentemente nos marcarán más que otras. La vida tiene huellas de muchos tamaños y cuál más profunda. Acontecimientos como un divorcio, el vacío que deja una persona tras su marcha, el duelo….
Se ha descubierto que en función de cómo la persona desafíe cada uno de estos eventos tendrá una consecuencia u otra sobre su patrón de personalidad que se va construyendo, el estado de salud en el que se encuentre, su estado psicológico, etc.
Sin embargo, la jubilación es uno de los hechos vitales que más afectan a la vida de una persona activa laboralmente, ya que de repente la persona vive una alteración en sus rutinas diarias, organizada, levantándose a una hora y teniendo unos objetivos marcados, a no tener ninguna obligación laboral, ningún horario, excesivo tiempo libre y sin fines establecidos.
Además la persona jubilada se verá sometida a un cambio de rol, pasa de ser una persona trabajadora que cumple un papel determinado en la sociedad, que tiene un puesto de trabajo mediante el cual hay una realización y es necesaria para la sociedad, a ocupar un papel como cuidador/a o amo/a de casa.
Es por eso que el trabajo es un hecho que define a las personas y la identidad de estas. La inserción dentro de una profesión o labor y el cómo se desenrolla da forma y repercute en una gran fragmento de nuestro auto-concepto y nuestra autoestima.
Al mismo tiempo en la jubilación es posible una pérdida de ingresos, la carencia del contacto social con clientes o compañeros, la disminución de acciones diarias, etc. estos son factores que afectan de forma negativa a nuestro estado de ánimo, calidad de vida y a una satisfacción en general.

El hecho de jubilarse es un factor muy estresante, así pues son muchos los psicólogos que han estudiado la jubilación, y gracias a sus aporte podemos decir que se trata de un proceso que pasa por una serie de fases. Ahora bien, no todas las personas pasan por todas las fases, ya que estas pueden variar en función de distintos factores, recordemos al operario o al directivo.
El “modelo de la adaptación a la jubilación” propuesto por Atchey, consta de cinco fases:
– Fase de prejubilación o pre-retiro: en esta fase el individuo se va haciendo a la idea y durante cierto tiempo la persona se irá preparando emocionalmente y psicológicamente para el evento. Es aquí donde se crean unas expectativas que luego se verán realizadas o no.

– Fase de jubilación: se puede vivir de tres formas distintas, esto irá en función de la persona y otros factores:

o Luna de miel: la persona hace todo aquello que quiso hacer y no podía por falta de tiempo. Ejemplo: viajar, aprender, etc.

o Actividad continuada: la persona planificará actividades de ocio como rutina.

o Descanso: el jubilado/a reduce el tiempo a cualquier tipo de actividad de ocio o planificada, por lo que se irá aburriendo. Debido a la inactividad tendrá carencia de fuentes de refuerzo o gratificantes en su día a día que pueden dar lugar a un estado de ánimo depresivo.

– Fase de desencanto y depresión: si debido a esas expectativas que no se cumplen o que nos cuesta organizar nuestra vida, entraremos entonces en esta fase. Es una fase que se percibe como de fantasías irrealizables de la jubilación.

– Fase de reorientación: esta fase solo se da en aquellas personas que se han deprimido. Se hará una reordenación en base a lo que ya sabemos a percepciones más realistas.

– Fase de estabilidad o desarrollo de un estilo de vida rutinario: podemos llegar aquí bien desde la fase principal o desde la fase de reorientación. (organizaremos horarios, se dará vida a una rutina adaptativa y procuraremos compaginar actividades gratificantes, las relaciones sociales y las tareas diarias).

Debemos de anticiparnos a este gran evento y verlo como un premio a toda vida de trabajo. Por lo que tenemos que ir por delante del tiempo:
• Organizando nuestro horario para que sea lo más productivo.
• Planifica el mismo con tareas habituales y distribuyéndolas.
• Haciendo una lista de aquellas actividades que siempre has querido hacer y nunca has hecho. Céntrate en dos y ponlas en acción.
• Escribe sobre el papel aquellas personas importantes y busca un momento para quedar con ellas.
• Reserva como mínimo 30 minutos para hacer alguna actividad física, pasear por ejemplo.
Hace poco conocí una Asociación de personas jubiladas que habían ocupado puestos importantes en diferentes sociedades y ayudaban a jóvenes emprendedores con muchísima ilusión en sus proyectos de empresa. Estoy seguro que parte de su ilusión se la contagiaban y los llenaba de vida.

Es una época dorada, un retiro bello para hacer posible aquello que creíamos imposible, así pues llena tus años de vida y no tu vida de años

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